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¿Eres iluminado?

silhouette photo of man on cliff during sunset

Actualmente, el interés por la espiritualidad sigue en aumento. 

Cada vez más personas se sienten atraídas por lo paranormal, hasta el punto de que las películas y actividades relacionadas con este mundo se han vuelto habituales. 

Algunos recurren a videntes, interpretan las líneas de la mano o consultan el horóscopo, mientras que otros intentan establecer contacto con espíritus.

Estas prácticas resultan atractivas porque brindan una sensación de control, despiertan curiosidad y ofrecen cierta seguridad. La realidad es que no tenemos ningún control, y todo puede desbordarse muy rápidamente.


Dios es Espíritu. Él es único y un solo Dios.

Sin embargo, se revela en tres personas distintas, perfectamente unidas e inseparables: ese es el misterio de la Trinidad.

Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.


Es cierto que la palabra «Trinidad» no se menciona explícitamente en la Biblia; sin embargo, al leer las Escrituras, podemos percibir esta noción de pluralidad.

Aquí hay dos ejemplos: el primero se encuentra en el Génesis (el primer libro del Antiguo Testamento, también llamado la Torá), y el segundo en el Evangelio de Juan.


Génesis 1:1 (PDT)

En el principio, cuando Dios creó los cielos y la tierra, reinaba el caos y no había nada en ella. El abismo estaba sumido en la oscuridad, y el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas.

Juan 1:18 (PDT)

Nadie ha visto jamás a Dios, pero el Hijo único, quien él mismo es Dios, nos lo ha dado a conocer. Él está lo más cercano al Padre.

Así como Dios, nosotros también llevamos en nuestro interior una dimensión triple: somos seres de naturaleza tricotómica. Poseemos un espíritu y un alma que habitan en un cuerpo. Como está escrito:

Génesis 1:26 (PDT)

"Luego Dios dijo: «Ahora hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Tendrá poder sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y en toda la tierra. Reinará sobre los animales terrestres, y sobre todos los que se arrastran por el suelo."


Nuestra esencia más profunda es espiritual. Aunque muchas veces no lo reconozcamos plenamente, nuestro espíritu y alma anhelan conectarse con Dios... pero lamentablemente, no siempre lo buscamos como deberíamos.

Tú y yo fuimos creados para algo mucho mayor: para una relación íntima con Dios y la salvación de nuestras almas.

Sin embargo, para satisfacer verdaderamente esta sed de espiritualidad y lo sobrenatural de forma permanente, debemos acudir a la única fuente verdadera 

La única fuente es Dios, el Padre de las luces. Él, en su generosidad, desea concedernos dones que nos bendigan y, sobre todo, glorifiquen su nombre.


​Santiago 1:17 (NVI)

"Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, del Padre de las luces, en quien no hay mudanza ni sombra de variación."